

Martes 3 de Julio

Santo Tomás Apóstol llamado el mellizo, lo encontramos varias veces presente y con una clara participación en el evangelio. Así podemos recordar su intervención en Jn. 11,16 “…Vayamos también nosotros a morir con él”, en la resurrección de Lázaro.
Más adelante en Juan 14, 5-6, Tomás pregunta acerca del camino a seguir a lo que Jesús le responde: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.” A Santo Tomás se le recuerda por su incredulidad, en el pasaje que nos relata el evangelio de san Juan en el capítulo 20, 24-29: Tomás, uno de los Doce, llamado el mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
Los otros discípulos le dijeron: “Hemos visto al señor”, Pero él contestó: “Hasta que no vea la marca de los clavos en sus manos, meta mis dedos en el agujero de los clavos y no introduzca mi mano en la herida de su costado, no creeré”… A los ocho días Jesús vino estando todos reunidos, y se puso en medio de ellos… y dijo a Tomás: “Pon aquí tu dedo y mira mis manos; extiende tu mano y métela en mi costado. Deja de negar y cree”. Tomás exclamó: “Tú eres mi Señor y mi Dios”. Jesús le replicó: “Crees porque me has visto.
¡Felices los que no han visto, pero creen!” La tradición antigua dice que Santo Tomás Apóstol fue martirizado en la India el 3 de julio del año 72. Parece que en los últimos años de su vida estuvo evangelizando en Persia y en la India, y que allí sufrió el martirio.
