

Domingo 8 de Julio
Nació en Montilla, Córdoba. A los 20 años entró Francisco en el convento de su pueblo.
Y pronto se reveló como un predicador vehemente y fogoso, arrastrando multitudes tras de sí, en Córdoba, Sevilla y Granada. A los 40 años marcha como misionero a Perú. Aprende las lenguas de los nativos.
Pasa 10 años con peligros en el mar, los montes, en los caminos, días de agonía muchas veces. Recorre Lima, pasa los Andes, llega a Uruguay. Va descalzo, con el hatillo de libros y su violín inseparable. Pasa levantando iglesias, catequizando nativos, civilizando parajes.
Vuelve a Perú, se pone a predicar y es acusado de provocador. Tiene que defenderse ante un tribunal. Su música le había servido para disipar el recelo de los nativos. Hombre de acción, viajero infatigable, trabajador incansable, inflamado de amor a Cristo.
