

Domingo 15 de Julio

Había nacido en una aldea toscaza, Bagnorea, en Italia, el año 1227. A los 27 años era catedrático de la Sorbona, la universidad de París. Apenas llegado él allí, apareció otro profesor que era lumbrera, Tomás de Aquino.
Cuando tenía 35 años, Buenaventura fue nombrado sucesor de Francisco de Asís. Pronto lo nombraron cardenal de la Iglesia de dios y obispo de Albano, en Italia.
Tenía una gran capacidad de adaptación, para estar en trabajos diversos a la vez. Era predicador, profesor de la universidad, filósofo, místico, administrador y escritor y todo lo hacía bien.
Actuaba con amabilidad, hablaba con dulzura, escribía con claridad. A unos discípulos que tenían dificultades para creer, les decía: “Es verdaderamente extraño que no podáis descubrir el principio de todas las cosas, cuando se halla tan cerca de vosotros, escrito su nombre con letras de fuego en la bóveda del firmamento, y con letras de oro en el fondo de vuestras conciencias”. Murió a los 47 años de edad.
