

Lunes 9 de julio
Eran esposos. Pertenecían los dos a unas familias opulentas de córdoba.
Un día contemplaron asustados las torturas que sufrían los cristianos en dominio musulmán, y entonces decidieron entregarse al servicio de los presos.
Se les juntó otro matrimonio, Félix y Biliosa. Los cuatro se sintieron en la necesidad de declararse cristianos.
Se lo comunicaron a san Eulogio y se lanzaron a la calle. Iban los cuatro juntos, las mujeres sin velo, camino de un templo cristiano, un policía los detuvo, les preguntó porque entraban al templo cristiano a lo que respondieron: porque vamos a visitar los restos de nuestros mártires.
Después de lo ocurrido muchos soldados rodearon la casa de Aurelio. Al poco tiempo los llevaron al juez, que los condenó, murieron decapitados.
