En esa oportunidad, Jesús dijo: "Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
En este texto Jesús no ha querido en ningún momento hacer discriminación por los sabios y entendidos, sólo manifiesta que a Dios Padre le ha parecido bien revelarse a los más sencillos de la comunidad. Ellos no tienen el corazón dividido por lo tanto no están ocupados por otras cosas: materiales o de odios, sólo tienen tiempo para Dios y lugar para Dios, él es su riqueza, su ganancia.
Esto no quiere decir que Dios no quiera que otros hombres y mujeres lo conozcan, Dios siempre está dispuesto a darse y compartirse especialmente con aquellos que le buscan y le buscan con sincero corazón.
¿Buscas al Señor con un corazón sencillo y limpio?