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Mensaje de la Semana
PERSEVERAR EN LO IMPOSIBLE

Cuentan que a un hombre lo perseguían diversos malhechores que pretendían matarlo. El perseguido entró en un cueva y los malhechores empezaron a buscarle por las cuevas del alrededor. En su desesperación, con los ojos cerrados rogaba a Dios de este modo: Dios todopoderoso, haz que dos ángeles bajen y tapen la entrada para que no entren a matarme.

Oía a sus enemigos que se iban acercando a la cueva en donde se encontraba, y observó la presencia de una pequeña araña que tejía rápidamente una telaraña en la entrada de la cueva.

Nuestro hombre rogaba insistentemente y angustiado: -Señor, te he pedido ángeles, no una araña. –Y continuó con los ojos cerrados: -Señor, por favor, tapa la entrada con un fuerte muro, que de no ser así moriré.

Abrió los ojos con la esperanza de ver el muro tapando la entrada, y solamente estaba la araña tejiendo la telaraña. Los malhechores registraban la cueva adjunta a la de nuestro amigo, en donde quedó esperando la cercana muerte.

Cuando los malhechores estuvieron delante de su cueva la telaraña cubría toda la entrada. De pronto se escuchó esta conversación: Primer hombre: -Vamos ¿entramos en esta cueva? Segundo hombre: -¡No! ¿No ves que incluso hay telarañas?... Nadie entró y los malhechores continuaron buscando en otros lugares.

 

La fe es creer que se tiene lo que no se ve.
Es preciso perseverar en lo imposible como en esta lectura. Muchas veces pedimos muros para nuestra seguridad, pero no tendríamos mérito alguno porque sabríamos y tendríamos la certeza de que estamos protegidos.
Dios, en cambio, nos pide además confianza en Él.
Él, el Señor, puede hacer que una telaraña nos proteja al igual que un muro.