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Sección de la Juventud Catolica
LA ANUNCIACIÓN

En  Lucas, María aparece por primera vez en 1:26-38, María es una adolescente saludada por un ángel que le dice que habrá de ser la madre del Mesías. En la cultura judía de aquel tiempo, la edad normal para los esponsales de una muchacha era el decimosegundo cumpleaños.

María se confunde por el saludo del ángel: “¡Salve,
muy favorecida! El Señor está contigo”.
(Lc. 1:28)

El saludo, traducido por San Jerónimo en la Vulgata latina como “llena de gracia”, implica el don de un inmerecido favor por parte de quien es todopoderoso a alguien que lo recibe como una bendición. Es una señal de la buena voluntad de Dios para formar una relación personal especial con María, que es destinataria de su elección y de su amor.

El ángel le dijo: -No temas, María, pues Dios te ha
 concedido su favor. Concebirás y darás a luz un hijo,
 al que pondrás por nombre Jesús. Él será grande, será
 llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono
 de David, su padre, reinará sobre la descendencia de
 Jacob por siempre y su reino no tendrá fin.
(Lc. 1:30-33)

Cuando María pregunta cómo habrá de suceder aquello, puesto que ella es virgen, el ángel replica:

El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del
Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que va
A nacer será santo y se llamará Hijo de Dios.
(Lc. 1:35)

María es la primera en escuchar que la promesa de salvación será cumplida; la promesa que constituye la esperanza para su pueblo y para el mundo. Ella responde, “Aquí está la esclava del Señor, que me suceda como tú dices”. (Lc. 1:38)
María da a Dios su absoluto consentimiento y, al dar su consentimiento, ella se convierte en la primera y la más fiel discípula de Jesús.

María tomó una decisión de fe como mujer joven. Cuando la dirección de tu propia vida no es clara, ¿cómo has escuchado la llamada de Dios?

James P. Campbell