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Evangelio y reflexiones del día
Evangelio según San Mateo 8,5-17.
Sabado 30 Junio

Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole":
"Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente".
Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo".
Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.

Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: 'Ve', él va, y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: 'Tienes que hacer esto', él lo hace".

Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe.

Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes".

Y Jesús dijo al centurión: "Ve, y que suceda como has creído". Y el sirviente se curó en ese mismo momento.
Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre.

Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo.
Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: El tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.

Reflexión

Son muchas las necesidades que cada uno de nosotros puede tener, pero la confianza en Dios es y tiene que ser mucho más grande ya que la misericordia de Dios es mayor que nuestros problemas, el poder de dios es más grande que nuestros enemigos, entonces si es así como dice el salmista ¿a quién he de temer?.

Sólo tienes que abandonarte en las manos de Dios y dejarlo hacer en ti su voluntad. Cuando nosotros le estamos presentando nuestra necesidad, enfermedad o problema a Dios él ya ha comenzado a hacer su obra en mí, esa es la confianza en aquel que nos ha amado tanto hasta dar su vida por nosotros.

¿Con que frecuencia te abandonas en las manos de Dios?