

Jueves 28 Junio
No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Muchos me dirán en aquel día: 'Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?'.
Entonces yo les manifestaré: 'Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal'.
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande".
Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.
Algunas veces se dice que si reconocemos a Dios como nuestro Señor y salvador seremos salvos. No es solo reconocer a Dios como Señor y Salvador sino que es vivir de acuerdo como él nos lo manda en su Palabra.
Es hacer el bien, es no odiar a quienes nos odian, es perdonar a quienes nos ofenden y prestar a quienes nos lo piden, en conclusión es vivir el amor como Jesús nos lo ha enseñado, es practicar la Palabra, ejercitarnos en el espíritu y fortalecernos en la fe.
¿Cómo haces vida la Palabra de Dios
