

Domingo 15 Julio
Y entonces, un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?".
Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?".
El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo".
"Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida".
Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?".
Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto.
Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo.
También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.
Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.
Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.
Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: 'Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver'.
¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?".
"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".
La caridad no es una teoría, un concepto, es una práctica, un ejercicio y se ha dejado de practicar y ejercitar porque tenemos miedo de salir al encuentro del otro/a, por experiencias pasadas donde hemos puesto el amor a disposición de los que están a nuestro alrededor y han jugado mal, empleando este don, el amor, esta gracia de Dios.
Se ha endurecido el corazón del ser humano y este al parecer busca como vengarse y en algunos momentos quiere que otros experimenten lo que ellos han vivido. Pues no es de esta forma como nosotros vamos a erradicar un antivalor del Reino que Dios nos ha preparado, pero donde es necesario llevar la fragancia del amor que es el mismo Cristo.
El ser humano debe entender que con guerras, odios y divisiones no va a conseguir la felicidad, sino todo lo contrario cada vez más abre un abismo entre los hombres y el mismo Dios.
La Caridad (Amor) debe ser desinteresada, no es ver cuanto tienes tanto vales, sino lo que tú y yo tenemos lo ponemos a disposición de los que no tienen. “Tiene más valor el dar que el recibir”.
El amor no es algo fugaz, si así es no es amor verdadero, es amor Eros que sólo es placer, orgullo y vanidad. El verdadero amor que Dios nos muestra y Jesús nos ha enseñado es el amor de compartir Amor Ágape aún hasta la misma vida y como lo dice su Palabra: “Nadie tiene tanto amor como aquel que da la vida por sus amigos”.
Es donación, entrega, encuentro y en algunos momentos morir a nosotros mismos para ver vivir. Aún esto, los mismos matrimonios lo han olvidado y es por esto que ya no se escuchan, no se comprenden y sobre todo ya no quieren compartir la vida, se han tornado egoístas pensando sólo en ellos.
Convierte Señor, este corazón de piedra en un corazón de carne y especialmente semejante al tuyo.
¿Es tu amor desinteresado y limpio? O ¿Detrás de él siempre hay un interés oculto?
