Evangelio del díaMensaje de la semanaJuventud católicacatequesisMúsica y VideosTienda LiturgicaSanto del día
Evangelio y reflexiones del día
Evangelio San Lucas 10,1-12.17-20.
Domingo 8 de Julio

Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'.
Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
'¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca'.
Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.
Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre".
El les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.
No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo".

Reflexión: Enviados para evangelizar

Jesús nos llama para encargarnos una tarea, el ser humano no puede decir que el Señor no le ha llamado a participar de la misión evangelizadora, todos los que nos sentimos hijas e hijos de Dios, sabemos que nuestro Padre nos llama a llevar su Palabra con nuestra propia vida, es decir con el testimonio y asumiendo compromisos.

La actitud de un buen misionero no es la que confía en los amigos y en los recursos que estos le ofrecen, es la que se confía y abandona en las manos de Dios es decir en su providencia.
Cuando entren en una casa digan: la paz este en los que aquí habitan (Lucas 10, 5). El evangelizador no va a un lugar para discutir o reñir sino que su actitud debe ser de conocer, de escuchar y amar a los que visita, ya que al ser esos instrumentos de Dios es el mismo Dios que visita y lleva paz y amor a los que lo necesitan.

No esperemos hermanos  ver los frutos de nuestro trabajo ya que eso no nos corresponde a nosotros y por ello no debemos desanimarnos, lo importante de nuestra misión es haber dejado en el corazón de aquellos  la inquietud de conocer, amar, seguir y servir al Señor, una experiencia con Dios siempre queda en la mente y corazón de aquellos con los cuales compartimos nuestra vivencia de Dios.

Sanen a los enfermos: El que ora por el enfermo debe hacerlo en unión con otros aún con el mismo enfermo, Dios escuchará sus ruegos y le dará la salud no sólo del cuerpo sino del espíritu.
El misionero tiene que ser un hombre y una mujer de oración, para que así lo que realizan sea realmente en el nombre y con el poder de Dios, claro está con ellos como mediadores.

 

¿Cómo respondo a la llamada que el Señor me hace?