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Evangelio y reflexiones del día
Evangelio según San Lucas 9,51-62.
Domingo 01 Julio

Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento.

Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?". Pero él se dio vuelta y los reprendió.

Y se fueron a otro pueblo. Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!". Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".

Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre". Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".

Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".

Reflexión

Jesús va camino a Jerusalén, lugar donde ha de ser sentenciado a muerte. Quiere pasar por Samaria pero los samaritanos no quisieron recibirlo; Jesús quiere habitar el ser humano pero él no quiere recibirlo “Mira que estoy a la puerta y llamo, si tu me abres entraré y cenaré contigo y tú conmigo”.

Dios no necesita del ser humano sino nosotros de él, Dios sale a nuestro encuentro y sin embargo lo ignoramos o no lo reconocemos ¿Dónde? En el hambriento, sediento, desnudo, huérfano, viuda, el afligido que no tiene protector.

Cuando Jesús llama nos invita a seguirle, es porque él quiere depositarse en nosotros y que con nuestra respuesta generosa él pueda descansar en mí y yo en él.
El seguimiento de Jesús no es un impulso  o sentimentalismo, sino una opción de vida porque no solamente se piensa, sino se razona, se madura, se concreta en una opción, asumiendo todas las consecuencias que trae consigo.

¿A qué te llama Jesús hoy?